Con mucha frecuencia, las características físicas de ciertas personas que sueñan con ser bailarines, no concuerdan con el prototipo de la imagen perfecta que debe tener un danzante profesional y sobre todo si nos referimos al ballet clásico, pues este género exige ciertos requisitos indispensables con respecto a la contextura física de quienes desean dedicarse a este arte. A pesar de lo indicado anteriormente...¿Dónde quedan las ilusiones y sueños a futuro de estas personas?
Con frecuencia, los profesionales dedicados a realizar castings para evaluar los perfiles de los futuros bailarines, son muy drásticos y sólo eligen a quienes cumplen con el perfil que debe tener todo bailarín.
Programas como American Idol, Camino a la Fama, entre otros, han sido párticipes del esfuerzo y dedicación de personas que realmente deseaban convertirse en bailarines de prestigio y sobre todo conseguir el profesionalismo que todos anhelamos.
Según mi percepción, los encargados del casting, más que señalar su punto de vista, se dedican a la crítica constante de los participantes. Lamentablemente muchas veces estas críticas son con respecto a la contextura física del bailarín (a), quien no puede realizar los pasos con la agilidad que cuentan sus compañeros.
Creo que debemos resaltar este punto y debemos refleccionar sobre el mismo, ya que no es posible esta situación, que se convierte en la principal razón por la que algunos jóvenes bailarines dejan de lado sus sueños.






